¡Necesito poner orden a mi jardín!

Hoy os voy a presentar una situación cada vez más habitual en mi día a día profesional y que puede parecer muy similar a la entrada anterior, “El orden en el jardín”, pero que en realidad se trata de dos problemáticas completamente diferentes. Así como en éste, aplicábamos el concepto de ORDEN al proceso de creación  partiendo de cero, hoy os voy a comentar la necesidad de poner orden a jardines ya consolidados y esto no solo en alusión a que mañana empieza el mes de septiembre y podemos volver de vacaciones con buenos propósitos…

Vamos a hablar de jardines que tienen sus años y que se han hecho o poco a poco o de una vez pero sin ningún criterio o idea principal. Son un conjunto de elementos que pueden mantener alguna relación con algún otro pero no con el resto en su totalidad.

Han carecido de la llamada “idea principal” que va tomando forma en cada elemento del jardín pero supeditado siempre al resultado del conjunto. Es lo que conocemos como unidad del jardín: cada elemento desempeña su papel y contribuye al resultado final con más o menos protagonismo según la escala de valores que nosotros establecemos:

Blog orden 001b

Sobre todo, esta necesidad de poner orden al jardín se manifiesta cuando, por motivos de sobra conocidos, queremos quitar el césped de nuestros jardines. Hasta hace bien poco el elemento indispensable en ellos y tal como vimos en la primera entrada de este blog, cuando éste desaparece, en la mayoría de los casos, se pone de manifiesto que los elementos existentes carecen de una mínima conexión entre ellos.

Pero no todo está perdido sino todo lo contrario. Resulta un gran reto para el paisajista crear nexos de unión entre elementos ya existentes, aprovechando al máximo todo lo que se pueda, obteniendo un espacio completamente diferente en el que cada uno tiene un sentido y juega su papel.

Los recursos utilizados son varios y diversos:

  • Repitiendo elementos ya existentes
  • Con nuevas líneas de diseño que establezcan nexos de unión
  • Con el uso del color / materiales etc …

Lo que se pretende es que todo tenga una razón de ser y que el jardín sea el resultado de una  idea única, obteniéndose un jardín único, para nada un “apaño” de una situación inicial.

A continuación os muestro las fotos del antes y el después de la intervención en un caso concreto:

ANTES: Superficie cubierta por césped en casi toda su totalidad, con una piscina portátil, alguna plantación perimetral, tres ejemplares vegetales muy diferentes entre sí plantados en un mismo tipo de alcorque y una zona de juegos infantiles con una olivera

IMG_3582

IMG_3559

DESPUÉS: Se costruye una piscina de obra, se crean caminos y se reduce la superficie de césped a la mínima expresión y además artificial. Se repite el tipo de alcorque y las especies vegetales, se consolida la zona de juegos, se crea una zona de huerto y se hacen plantaciones perimetrales

IMG_4476

IMG_4803

IMG_4881

IMG_5444

 El jardín es otro y para nada un “remiendo”. ¡Espero que os guste!

Anuncios

EL PAISAJISTA Y NUESTRO JARDÍN

¿Qué diferencia hay entre un jardín diseñado de otro sencillamente hecho?

El primero es el resultado del trabajo conjunto entre paisajista y propietario,  sin otra finalidad que la de conseguir el paraíso particular del cliente y el segundo ya depende de muchísimos factores….

Impresión de fotografía de página completa

Entonces,  ¿qué aporta el diseñador – paisajista?

Muchas cosas y muy importantes, veamos:

La  gestión de los recursos presentes y futuros para obtener el espacio de nuestros sueños a partir de lo que disponemos, ¡sea lo que sea!

Por un lado va a ver las posibilidades y los posibles defectos que tiene el lugar y por otro va a dar forma a los deseos e ideas, muchas veces sin que el propietario sea realmente consciente de cuáles son. El diseñador ante todo ha de ser un gran observador porque delante de él está todo lo que necesita para crear: cliente y lugar.

La confianza de que estamos en buenas manos y de que el tiempo y los recursos que vamos a emplear van a ser nuestra mejor inversión. ¡Cuánto dinero, esfuerzo y tiempo se ha perdido en jardines donde se ha plantado sin ningún diseño, por no decir criterio y que con el paso del tiempo vemos que no queda nada de lo invertido!

La seguridad en cuanto a cuál va a ser el resultado final. No hay sorpresas desagradables ni temas sin resolver. Bueno miento, sí que hay una sorpresa y maravillosa: el resultado obtenido, siempre.

La resolución de problemas. No todo es belleza, colores, plantas y flores…. Cuando realmente es más necesario el papel del paisajista es cuando hay cuestiones difíciles a resolver – siempre digo que mi trabajo consiste en solucionar problemas –  y ¡cuántos se esconden detrás de fotos de jardines maravillosos!

El primero, para la mayoría de la gente, es saber qué jardín quiero y qué hago para conseguirlo sin morir en el intento…. aquí es cuando aparece el buen diseñador que nos va a llevar por el apasionante camino de crear y ver crecer un jardín.

Su estilo personal. Cada paisajista tiene un hacer, una sensibilidad y unas aptitudes diferentes que quedan reflejados en su trabajo, en el trato con los clientes y proveedores y en la relación que establece con sus jardines. Hoy en día numerosos paisajistas disponen de páginas web donde ver  trabajos y maneras de hacer.

Cada uno puede valorar qué es lo que quiere y cómo quiere conseguirlo.

Hasta aquí todo claro y todo el mundo de acuerdo y es entonces cuando surge la pregunta, pero ¿cuánto me va a costar? Se entiende este servicio, esta dedicación personal, este mimo, formación  y técnica.

La respuesta depende de lo que se quiera: consulta puntual,  asesoramiento para ir haciéndolo uno mismo según la idea que se tenga, idea más ejecución, proyecto ejecutivo y todas las modalidades que se puedan presentar porque no hay dos clientes ni situaciones iguales. Y menos hoy en día cuando las nuevas tecnologías han entrado de lleno en nuestras vidas y trabajos y se puede diseñar a distancia, con una buena comunicación,  jardines de una complejidad que nunca hubiéramos podido imaginar.

Todo ello sin olvidar que el tiempo y las ideas tienen un precio y que los deseos del cliente también. Muchas veces lo barato ahora con el tiempo puede resultar caro y además, a lo peor, obteniendo un resultado que no es el esperado y es aquí donde interviene el paisajista para aconsejar en qué y cuándo invertir dinero y tiempo.

Actualmente ¿quién no ha oído hablar de coach por aquí y coach por allá? – ¡cuánto nos ha beneficiado la aparición de esta figura! – Por fin estamos de acuerdo en que las ideas que solucionan nuestros problemas o nos simplifican la vida  o nos ayudan a sacarle el máximo partido tienen un precio. ¿Qué es sino un paisajista? ¡El coach de nuestros jardines!