BIENVENIDOS

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Bienvenidos a mi blog. Mi nombre es Belén Mutlló y soy paisajista y diseñadora de jardines mediterráneos.

Os invito a todas aquellas personas que les interesa o, sencillamente, disfrutan contemplando un jardín, a compartir mis experiencias, conocimientos y cualquier aspecto relacionado con el proceso de diseño y creación de un espacio verde. Me encanta mi trabajo. En él intervienen conjuntamente el proceso creativo y la propia naturaleza – ¡qué más se le puede pedir! – para obtener algo único, vivo, que por muchos años que lleve en ello, nunca deja de sorprenderme.

¿Por qué Jardín sin césped? La razón es una pura cuestión de observación.  A finales de junio creé un sitio web y desde el primer momento y de una manera continua, muchas de las visitas recibidas han sido a través de la entrada: “Mi primer jardín sin césped”. Esto quiere decir que si no la primera, una de las principales cuestiones que nos planteamos en el momento de “pensar” en nuestro jardín es ¿cómo solucionaré el “tema” del césped?

¿Qué tiene el césped para monopolizar la mayoría de consultas y dudas concernientes al jardín? La verdad es que hoy en día el césped tiene mucho en contra y muy poco a favor. Pero vamos a matizarlo porque no todo es tan negativo, por no decir que gran parte de la  culpa la tenemos nosotros.

En primer lugar el césped es uno más de los elementos vegetales que podemos encontrar en el jardín, y como de cualquier otro de ellos, debemos conocer sus condiciones de cultivo, hábitat más adecuado y necesidades específicas. En el caso del césped, su presencia está tan ligada al jardín que no se han tenido en cuenta estas consideraciones mínimas y todo lo contrario, para la mayoría el césped es el alma o sinónimo de jardín. ¡Un jardín ha de tener césped. O… si tenemos césped, tenemos  jardín!

¡Qué equivocados estamos! ¡Cuánta carencia de diseño e ideas puede esconder una superficie de césped!

La mayoría de las veces se pone de manifiesto cuando por el motivo que sea decidimos “quitar el césped y poner otra cosa” y vemos que el jardín “no tiene nada”. Entonces nos preguntamos qué alternativas tenemos al césped cuando lo que deberíamos cuestionarnos es “¿cómo quiero que sea mi jardín?”. El jardín es mucho más que césped; es el resultado de un proceso creativo. Partimos de unas necesidades del cliente / usuario y de un entorno concreto para crear un espacio que satisfaga sus expectativas, utilizando elementos vegetales adaptados al medio, conjuntamente con otros que no lo son.

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El césped es, por tanto, un elemento que puede estar o no el jardín y por otro lado: ¿está adaptado a nuestro clima mediterráneo? Evidentemente no. Ahora que el agua está por las nubes y todos queremos jardines sostenibles -poco consumo de agua, dinero y tiempo- nos hemos dado cuenta de ello. ¡Ya era hora!

El uso del césped lo hemos copiado de países con más tradición paisajista y con condiciones climatológicas muy diferentes a las nuestras y en las cuales sí puede darse de una manera natural. ¿Esto quiere decir que hemos de prescindir del césped? Por supuesto que no, pero si queremos contar con él hemos de saber cuáles son sus necesidades y que, a pesar de los muchos cuidados, el resultado puede que no sea el deseado. Para minimizar el riesgo podemos trabajar en dos frentes: por un lado reduciendo la superficie y por otro utilizando especies cespitosas especialmente adaptadas a nuestras condiciones climatológicas y de usos. Actualmente en el mercado encontramos una gran variedad de mezclas adaptadas a diferentes situaciones y que, junto con prácticas culturales no tan intensivas, permiten garantizar un resultado más que satisfactorio.

El césped tiene muuuuchas cosas buenas: su coloración y luminosidad aumenta la sensación de espacio que tenemos de un lugar, es muy agradable a la vista, su continua  transpiración disminuye la temperatura a su alrededor, es limpio y retiene el polvo, según las especies es muy agradable al tacto, permite el juego e imprime un determinado carácter.

¿Debemos renunciar a él?

La respuesta siempre deberá tener en cuenta que es un elemento más a nuestra disposición a la hora de diseñar el jardín, que no tiene más importancia que otro y que su mera presencia no garantiza nada. En cada caso analizaremos los pros y contras y el ponerlo será una decisión nuestra, siempre supeditada al conjunto y con la idea de que hay jardines maravillosos con césped y sin él.

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Deseo os haya gustado mi primera entrada y que con ella vengan muchas otras que os ayuden a disfrutar más y a sacarle mucho más partido a vuestros jardines.

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